Transantiago: problema de todos

Thursday, May 31, 2007


Estoy aburrida en el colegio terminando de hacer un ensayo de 500 palabras sobre el transantiago. Se me ocurre compartirlo aquí, aunque ya se que deben estar chatos de tanta opinión sobre esto...

Que tengan buen día




“El Transantiago sería un mejor sistema si dentro de la organización de este se considerada más la opinión ciudadana”





Transantiago es un sistema de transporte público que opera en Santiago, capital de Chile, desde febrero del 2007. Este nuevo sistema de transporte prometía una revolución en la vida de los santiaguinos, pero la tan esperada revolución se transformo en caos. ¿El problema? Es muy simple: el Transantiago fue diseñado por peritos... pero tan solo eso.

¿Qué hubiese pasado si dentro de la comisión organizadora del plan se hubiese encontrado un hombre de Conchalí, un micrero o quizás un universitario?

Michelle Bachelet, presidenta de Chile, afirma que “Este conjunto de medidas ha sido elaborado por los ministros que tienen diversas responsabilidades en el Transantiago. Hay aquí un enorme esfuerzo para lograr que sean las personas quienes estén por sobre cualquier otra consideración”

Rodrigo Tupper, Vicario Episcopal para la Pastoral Social y Vicario para la Pastoral de los Trabajadores, refuta esta visión, recalcando que “Por eso hay que hacer la siguiente reflexión: Los cambios tienen que partir por favorecer a los más pobres. O si no, quiere decir que no estamos haciendo bien nuestro trabajo”

El 16 de marzo del 2007 ocurre la primera gran tragedia en el Transantiago: una mujer, identificada como Iris Leiva, muere de un derrame cerebral. La razón: el bus era muy lento.

Si analizamos las opiniones de los santiaguinos, la pluralidad de la población tiene una pésima visión del sistema implementado, argumentando sus características negativas, y tan solo una pequeña parte de la población afirma que este sistema “podría mejorar”. Pero estos casos son anómalos.

Pero el sistema puede mejorar. Al menos esto dicen los eruditos Guillermo Díaz y Andrés Velasco: “No todo es malo en el sistema actual de buses. Una ventaja es su gran cobertura: el ciudadano que quiere ir de Quilicura a Puente Alto o de Maipú a La Dehesa casi con seguridad encontrará un recorrido que lo recoja a pocas cuadras de su casa y lo deje cerca de su destino.”

Pero esta el siguiente caso. En una encuesta reciente, de una escala de 1 a 100, el transporte público obtuvo una calificación de 11,9 puntos (la segunda más baja después de los servicios Municipales) entre 19 servicios públicos evaluados. La percepción de la satisfacción neta de los usuarios con relación a este sector fue muy inferior a la media de 55,8 entre todos servicios.

Muchos entendidos están tras las redes del plan estrella, pero ellos no bastan. El plan ya lleva en marcha casi cinco meses, y las críticas siguen igual. Algo falta para que este plan pueda servir como ayuda a la totalidad de la población. El gobierno debe escuchar más las críticas y aceptarlas, ya que las críticas son el reflejo de una realidad imperante. Y quien más calificado para dar estas críticas que los mismos usuarios del sistema de transporte, o los “micreros”... después de todo, ellos si que conocen la realidad del transporte público. Y mucho mejor que un ministro.
>Bonus track --> mi blog --> http://kmiliworld.blogspot.com

4 comentarios:

jopepecar said...

es lo que hay solo falta que hayan horas

Alonso said...

El transantiago tiene un problema de fondo: fue creado por personas que no conocen la realida del resto de la gente común y corriente. Aparte que responde más a intereses de cierto sectores específicos de la sociedad, donde se concentra el pode, más que a las necesidades de la gente. Y es cosa de ver su implementación, los recorridos, sus coberturas, sus tramos, etc. Todo demuestra que no satisface con las necesidades de transporte de la gente, no moviliza, está en lugares equivocados. Y su única salvación es el Metro, al cual deberían levantarle una estatua y elevarlo a la calidad de Héroe. Y a todo esto, hay que agregarle la filosofía tan arraigada en nuestra idiosincracia, donde todo se hace a última hora y en el camino se arregla la carga (esto último muy característico del gobierno actual). Todo apurado, no se piensan bien las cosas, las medidas, que por los demás son parches, no son efectivas, porque están siendo hechas de la forma descrita arriba. Es cosa de mirar los famosos Expresos. Por lo menos hacia Pte. Alto siempre van con no más de 8 pasajeros. Por qué será??
Por poca demanda?? o será porque llega a luugares en que no se necesita y donde si es necesario, no existen los recorridos???
Mucho que hacer todavía. Pero para comenzar, se debe admitir el error.

Angeles said...

El Alonso tiene toda la razon.. es tan basica la cosa como eso, que quienes estan a cargo del pueblo "no son del pueblo".. los tipos que ven el asunto transantiago, jamas han estado sobre una micro..
asi nada sirve, no puedes solucionar algo q no conoces.

Beatriz said...

transantiago, transantiago! que tema más cliché!

saludos.